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21.nov 2017
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Hidroaysen. El Trazado de la discordia

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Chile. Megaproyecto de 5 centrales hidroeléctricas en la patagonia, implica un tendido eléctrico de 2.200 kilómetros de torres de alta tensión, para llevar 2.750 megavatios a la zona central del país. Para ello el tendido pasará por nueve regiones y 66 comunas.

El proyecto y sus lineas de torres  trasmisión  afecta a su paso a  decenas de comunidades mapuches.

El trazado de lineas  compromete un área cercana a las 15 mil hectáreas, considerando que tendrá un ancho cercano a los 70 metros, que involucra las torres y un área de seguridad. El trazado pasaría por más de 3.000 predios particulares y fiscales, por cerca de 10 áreas  silvestres protegidas correspondientes al Sistema Nacional de Areas Silvestres Protegidas del Estado (SNASPE) y tres zonas protegidas privadas. La línea de transmisión atravesaría cerca de 11 sitios prioritarios de conservación de la biodiversidad, 3 sectores de interés turístico nacional y 26 humedales

(Reportaje publicado en la revista CAPITAL en mayon de 2009)


EL TRAZADO DE LA DISCORDIA


Falta casi un año para que Transelec entregue el trazado definitivo que pretende utilizar para transportar hasta la zona central de Chile  la energIa de HidroAysen situado en el extremo austral. Pero los posibles afectados estan atentos a cualquier señal que pueda indicar el camino a seguir por la canadiense, como –por ejemplo- las solicitudes de pertenencias mineras, las mismas que –de acuerdo a la información disponible- conforman una linea desde Cochrane hasta rio Ibañez.

El pasado lunes 6 de mayo –durante el foro de inversión de Reuters sobre América– Hernán Salazar, el gerente general de HidroAysén, confidenció que la red de trasmisión encargada de llevar los 2.750 megavatios que generarán las 5 centrales hidroeléctricas desde Aysén hasta Santiago, y que pasará por 9 regiones, había sufrido su primera modificación forzada. Si en un principio la ruta, cuyo diseño y puesta en marcha están a cargo de la canadiense Transelec, iba a pasar por un costado del Volcán Chaitén, lo cierto es que ahora, producto de la actividad del mismo, eso ya no será posible. “Estamos evaluando alternativas en el trazado de la línea de transmisión. Tenemos un volcán que está en erupción desde hace un año y eso es una variable que ha impactado en los estudios”, señaló el ejecutivo.

Oficialmente, eso es todo lo que se sabe del camino por donde se instalarán las torres encargadas de trasmitir la energía. Es más, el trazado definitivo sólo se sabrá cuando Transelec, tras una serie de diligencias ya en marcha, ingrese el estudio de Impacto Ambiental asociado a la obra, trámite que debería cumplirse durante el primer trimestre del próximo año.

LA HUELLA DE LOS PEDIMENTOS MINEROS

Lo curioso del asunto es que, a pesar de que el trazado no existe de manera oficial, una decena de asociaciones y privados, así como los férreos opositores al proyecto coordinados bajo el Consejo de Defensa de la Patagonia, ya tienen una visión crítica al respecto.

Amparados en información recogida en terreno y tomando como base las solicitudes de pertenencias mineras registradas en el Servicio Nacional de Geología y Minería (las que, casualmente, forman una línea que va desde Cochrane hasta río Ibáñez), han logrado establecer una línea que –metros más, metros menos– correspondería a la ruta por la cual Transelec podría transportar la energía desde las centrales de HidroAysén.

LO QUE ATRAVIESA


Efectivo o no (porque la ruta definitiva solo se conocerá una vez que se presente para evaluación ambiental), lo concreto es que no son pocos los conflictos que –en base a ese supuesto trazado– ya se le están generando a Transelec. Empresarios por cuyos terrenos pasaría la línea, comunidades mapuches, centros de interés turístico y vecinos han comenzado a inquietarse con la idea de tener torres de alta tensión en sus proximidades.

En su trazado definitivo, la línea tendría aproximadamente una extensión de 2.200 kilómetros (desde la XI Región a Melipilla), pasando por nueve regiones y 66 comunas. Alcanzará un área cercana a las 15 mil hectáreas, considerando que tendrá un ancho cercano a los 70 metros, que involucra las torres y un área de seguridad. A nivel nacional, el trazado pasaría por más de 3.000 predios particulares y fiscales, por cerca de 10 áreas correspondientes al Sistema Nacional de Areas Silvestres Protegidas del Estado (SNASPE) y tres zonas protegidas privadas.

Según los detractores del proyecto, la línea de transmisión atravesaría cerca de 11 sitios prioritarios de conservación de la biodiversidad, 3 sectores de interés turístico nacional y 26 humedales.

¿Pero hay alguna alternativa? Básicamente, con la información y tecnología disponibles, no existe ninguna opción de transporte que tenga menor impacto en términos económicos y de tecnología. Se estima que la línea significará una inversión cercana a los 1.500 millones de dólares. Si se optase por hacerla subterránea para así evitar el impacto visual y los consecuentes problemas con los propietarios de los predios que deberá atravesar, el costo subiría casi al doble, haciendo menos atractivo el proyecto.

De hecho, hay una zona que es la de la Décima Región Sur, en el área del Parque Pumalín, donde se estaría estudiando tender la línea submarina hasta Calbuco, o bien sumergirla hasta el sur de Chiloé para que atraviese la isla, lo cual tampoco estaría ajeno a problemas. Dos razones explicarían esto: una es que se evitaría que pasara por Pumalín o por la costa del parque, donde hay fiordos de alto interés turístico; la otra es que así se evitarían un conflicto con el magnate Douglas Tompkins.

En otras palabras, aunque no existe el trazado definitivo, hay opciones y éstas enfrentan complejidades distintas. Desde problemas geográficos, hasta otros, más políticos y sociales. A continuación, revisamos algunos de los que asoman.

 

 

El mapa según las pertenencias mineras



Este mapa, elaborado sobre la base de las pertenencias mineras que han sido solicitadas, establece una serie de eventuales áreas de conflictos. De ser equivalente al trazado final, las líneas de trasmisión cruzarían por áreas protegidas como los parques nacionales de Hornopirén, Corcovado y Vicente Pérez Rosales; además de las reservas Laguna San Rafael, Lord Cochrane y Cerro Castillo, entre otras. En cuanto a terrenos que se verían afectados por el trazado, se estima que tan sólo en Aysén habría más de 370 predios, tanto particulares como fiscales. A esto se deben agregar 16 humedales y 3 zonas de interés turístico nacional que se verían comprometidos con el paso de la línea.

 

 

 

Zona de Llanquihue




Quizás uno de los puntos más conflictivos del eventual trazado es la zona del Lago Llanquihue, en la Décima Región. La línea de transmisión de Transelec cruzaría por el Parque Nacional Vicente Pérez Rósales, la Reserva Nacional Llanquihue y, en general, por toda la ribera sur del lago, muy cerca de Puerto Varas, Llanquihue y Frutillar.

Así, la hilera de torres encargadas de transportar la energía (de 50 metros de altura cada una) comprometería –a juicio de los detractores- el atractivo turístico de la zona y una de las iniciativas de conservación privada más importantes de la región: el denominado Parque Ornitológico Río Maullín, proyecto actualmente en ejecución que considera el diseño de un espacio temático que permite a los visitantes realizar actividades de ecoturismo, poniendo énfasis en la observación de aves y fauna asociada. El proyecto, liderado por la familia Mödinger (dueña de Cecinas Llanquihue), busca implementar un circuito de birdwatching en el Fundo Nueva Braunau. Se trata de 62 hectáreas de bosque nativo.

 

 

 

Comunidades indígenas



A medida que asciende por nuestra geografía, la supuesta línea de transmisión eléctrica se encuentra con la Región de la Araucanía. El sector en sí es complicado por la constante movilización de mapuches y los ataques terroristas a diferentes predios. En este sector, el trazado pasaría directamente por terrenos correspondientes a 15 comunidades indígenas (como la Williche Guaquel Marimán, Williche Melipichún Nitor, Williche Nahuelquín Delgado, la asociación Mawun-Mapu y Ayuntún-Mapu, por nombrar algunas) e, indirectamente, afectaría a varias más (en el mapa, las comunidades indígenas están indicadas por puntos morados).

El problema, por tanto, no se limitará sólo en lo que concierne al impacto visual que pueda ejercer la obra, sino a las exigencias de seguridad en la construcción y mantenimiento posterior de las líneas.


Hay que tener en cuenta que el bloque de energía que se transmitirá es muy grande, por lo cual la seguridad de suministro final es crítica para el sistema, ya que por sus características la energía va de punto a punto, sin subestaciones intermedias.

 

 

 

El extremo sur de la linea



En este sector son varios los posibles conflictos. El tendido cruzaría por la parte de atrás de la Reserva Nacional Cerro Castillo. El lugar es principalmente turístico y cualquier intervención en él afectaría directamente a la Villa Cerro Castillo (ubicada en la orilla norte de la cuenca del Baker), lo mismo que en Coyhaique: desde su mirador (uno de sus principales atractivos) se podrá ver la ciudad rodeada por la línea de transmisión.

Otro sector de alto riesgo para el proyecto es la cuenca de Palena. La ruta pasaría por Lago Verde, la Junta, Melimoyu y el puerto Raúl Marín Balmaceda, en la comuna de Cisnes. La Agrupación Defensores de la Cuenca de Palena, que se opone al proyecto, asegura que el actual trazado significará un impacto negativo al ecosistema y al turismo.


Para nadie es un misterio que Douglas Tompkins no tiene ningún interés en que las torres de Transelec se abran paso por medio de su reserva ecológica, por lo que se rumorea que ya se estaría trabajando en otras alternativas, como la marina.

La zona de Chaitén también es clave. Como confirmó Hernán Salazar, gerente general de HidroAysén, la constante erupción del volcán es un gran problema. El hecho de que esté activo significa que la línea, en vez de seguir hacia el norte desde la Junta, probablemente se dirija la costa hacia el puerto Raúl Marín Balmaceda (lo que produce el ya mencionado problema en Palena).

Asimismo, el tendido intervendrá uno de los polos turísticos más importantes de nuestro país: la Carretera Austral, que no solo tiene carácter de “ruta escénica a nivel internacional” sino que, gracias a los miles de visitantes anuales, es uno de los motores económicos de la zona.

Por otro lado, tanto el alcalde de Chile Chico, Luperciano Muñoz, como su par de Tortel, Bernardo López (ambos, PPD), se han manifestado en contra del trazado. Hay que considerar que éste consideraría pasar por ambas comunas, por lo que es un punto geográfico delicado para los planes de Transelec.

El proyecto, según estos antecedentes, podría atravesar también por predios de importantes figuras del empresariado nacional y de la zona. Felipe Briones y Antonio Schneider tienen terrenos colindantes en el borde del lago General Carrera, que se verían afectados por la línea de transmisión.

Otros potenciales afectados: el productor agropecuario Sergio de Amesti Armas, la familia Cosmelli y José Luis Ibáñez (quien fuera dueño de la desaparecida aerolínea Alta y de la cafetería Au Bon Pain), propietarios de terrenos en el lago Elizalde.



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REPORTAJE DE  REVISTA CAPITAL
Artículo correspondiente al número 252 (15 al 28 de mayo 2009)


Nota: reproducimos el reportaje por el valor de sus datos y mapas.


ENLACES PARA CONOCER MÁS:
- Archivo de prensa CEPPDI  sobre Hidroaysen
-Sitio oficial del proyecto Hidroaysen
-Campaña Patagonia sin Represas
-Aysen Reserva de Vida


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