Centro de Políticas Públicas

www.politicaspublicas.net

17.jul 2019
Text size
  • Increase font size
  • Default font size
  • Decrease font size

Acta Sesión del Senado 7 de abril 2009

smaller text tool iconmedium text tool iconlarger text tool icon
SenadoCierre del debate y votación. Se da lectura a Comunicado del Relator Especial de Naciones Unidas  respecto  a la necesidad de realizar una consulta y contar con el consenso de los pueblos indígenas. Senadores reconocen un "pecado original" del proyecto de reforma.  Gobierno informa de su disposición a realizar consultas. Se aprueba  "idea de legislar"   y  establece  plazo para indicaciones y una consulta a los pueblos indígenas.

SENADO DE LA REPUBLICA DE CHILE
SESION DEL 7 DE ABRIL 2009

Boletin N 5324-07

RECONOCIMIENTO CONSTITUCIONAL A PUEBLOS INDÍGENAS

El señor NOVOA (Presidente).- Corresponde pronunciarse en general acerca de dos proyectos de reforma de la Carta (iniciados en moción de los Senadores señores Allamand, Cantero, Espina, García y Romero, el primero, y en mensaje, el segundo) sobre reconocimiento del aporte de los pueblos originarios, con informe de la Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento, urgencia calificada de "suma" y votación aplazada.


--Los antecedentes sobre el primer proyecto (5324-07) figuran en los Diarios de Sesiones que se indican:
Proyecto de reforma constitucional: (moción de los Senadores señores Allamand, Cantero, Espina, García y Romero).
En primer trámite, sesión 51ª, en 11 de septiembre de 2007.
Informe de Comisión: Constitución, sesión 91ª, en 3 de marzo de 2009.

 
--Los antecedentes sobre el segundo proyecto (5522-07) figuran en los Diarios de Sesiones que se indican:
Proyecto de reforma constitucional:
En primer trámite, sesión 72ª, en 4 de diciembre de 2007.
Informe de Comisión: Constitución, sesión 91ª, en 3 de marzo de 2009.
Discusión:  Sesiones 1ª y 2ª, en 11 y 17 de marzo de 2009 (queda pendiente su discusión general); 4ª, en 18 de marzo de 2009 (se aplaza su votación).


El señor NOVOA (Presidente).- Tiene la palabra el señor Secretario.

El señor HOFFMANN (Secretario General).- En sesión del miércoles 18 de marzo último se declaró cerrado el debate.

Lo que se pondrá en votación figura en la columna central del boletín comparado que Sus Señorías tienen en los escritorios.

Cabe hacer notar que para la aprobación de esta reforma constitucional se requieren 23 votos conformes.

El señor NOVOA (Presidente).- Solicito autorización para postergar la votación general de esta iniciativa y pasar al segundo proyecto de la tabla, ya que en este momento no hay 23 Senadores en el Hemiciclo.

El señor OMINAMI.- ¿Se podrá fundar el voto en la primera iniciativa, señor Presidente?

El señor NOVOA (Presidente).- Sí, Su Señoría.

El señor OMINAMI.- Muchas gracias.

El señor NOVOA (Presidente).- Si le parece a la Sala, se procederá en los términos planteados por la Mesa.
--Así se acuerda.

(Nota: los senadores siguieron la discusion de otro proyecto que requeria menos quorum y retomaron la discusion cuando reunieron un numero de  24 senadores en la sala )

Boletin N 5324-07

RECONOCIMIENTO CONSTITUCIONAL A PUEBLOS INDÍGENAS


El señor NOVOA (Presidente).- Se encuentra pendiente la votación del proyecto de reforma a la Carta Fundamental sobre reconocimiento constitucional a los pueblos originarios, cuya relación se hizo al inicio de la sesión.

En votación.

--(Durante la votación).

El señor CANTERO.- Señor Presidente, la iniciativa busca abrir un espacio de diálogo, reflexión, acuerdos y consultas para otorgar el reconocimiento constitucional a los pueblos indígenas de Chile.
Voto a favor, en el entendido de que se iniciarán un debate y una reflexión plurales, donde todos los sectores tendrán la oportunidad de exponer sus puntos de vista, y de que el Ejecutivo cumplirá con los procesos que se establecen en los convenios internacionales.


El señor OMINAMI.- Señor Presidente, antes de votar he pensado mucho sobre la materia; he escuchado múltiples opiniones; he tratado de informarme; he leído diversos textos, con diferentes argumentaciones.

En mi opinión, hay que reconocer que la iniciativa tiene un problema de origen: su falta de sintonía con los representantes de los sectores más directamente involucrados, constituidos por nuestros pueblos originarios. Tiene algo de despotismo ilustrado esta propuesta -y no es una cuestión trivial-, al contar con la opinión en contra de las comunidades a las cuales se intenta beneficiar.

Sin embargo, señor Presidente, voy a votar a favor, porque creo que no se puede pasar por alto la posibilidad que se ha abierto de resolver una reivindicación histórica: el reconocimiento constitucional de los pueblos indígenas, que hasta hace poco tiempo aparecía como algo absolutamente imposible en el Senado.

Se ha producido un cambio muy significativo al interior de la Oposición, que permite generar la relación de fuerzas para aprobar la reforma. Ha quedado atrás lo que, a mi juicio, era un rechazo visceral al reconocimiento constitucional de las comunidades originarias.

Podría quedar atrás, también, la idea de un tratamiento puramente represivo de los problemas aquí planteados.

Cabe advertir, además, que se trata solo de la aprobación en general del proyecto y que existe la probabilidad objetiva de mejorar el texto. En tal sentido, es relevante el compromiso suscrito por el Gobierno con el país, con el Senado y con el Relator Especial de las Naciones Unidas en orden a generar un nuevo proceso de consultas, de suerte de perfeccionar el articulado en su discusión en particular.

Por último, señor Presidente, hago presente que el reconocimiento constitucional referido, con todos los mejoramientos de que pueda ser objeto en el trámite de segundo informe, debe ir acompañado de una política coherente y eficaz en este ámbito.

Las comunidades de nuestros distintos pueblos originarios muchas veces no rechazan el texto de un determinado proyecto de ley, sino una política carente de preocupación, una política de exclusión.

Es fundamental mejorar tal política. Por buena que resulte la reforma que se apruebe, la ausencia de una política que acompañe todo ese esfuerzo puede terminar haciéndolo relativamente ineficaz.

Tengo fresco el recuerdo de la insistencia de muchos sectores para que no aprobáramos el Convenio Nº 169. Y también surgieron bastantes dudas respecto de si era o no apropiado hacerlo en ese momento. Yo lo voté favorablemente. Creo que fue una buena decisión. En la actualidad, gracias a dicha aprobación, este Convenio se encuentra incorporado a nuestro bagaje jurídico y, en mi opinión, otro tanto va a ocurrir con el reconocimiento constitucional que hoy día votamos en general, normativa que espero sea mejorada durante la discusión particular.
Voto a favor.

El señor NOVOA (Presidente).- Tiene la palabra el Senador señor Vásquez.

El señor VÁSQUEZ.- Señor Presidente, a mi juicio, estamos dando un gran paso, porque nos hallamos en un proceso inclusivo que reconoce que hay diferencias al interior de nuestro país y que tenemos raíces distintas, lo que, en consecuencia, nos obliga a todos -¡absolutamente a todos!- a admitir dicha realidad.

Dicho reconocimiento debe hacerse contando con la opinión de quienes recibirán el beneficio. La permisividad que otorgará el texto constitucional para dictar leyes a su favor tiene el propósito de sacarlos del estado en que muchos de ellos se encuentran.

Señor Presidente, sé que la señora Ministra no puede hacer uso de la palabra durante la votación. Por eso, quiero hacer presente que ella se comprometió a hacer una consulta a los pueblos originarios, con el fin de conocer su opinión respecto del texto e incorporar las modificaciones que de aquella resultaren
.

He pedido intervenir para solicitar que el plazo para la presentación de indicaciones exceda los dos meses que, según me señaló la Secretaria de Estado, va a durar el proceso de consulta, con la finalidad de contar con la debida participación de todos los pueblos originarios de Chile y, así, discutir de manera informada, con las indicaciones que se formulen, a partir del resultado de dicho proceso.
Por ello, señor Presidente, espero que el plazo que se fije permita cumplir con el trámite correspondiente.

El señor NOVOA (Presidente).- Tiene la palabra el Senador señor Girardi.

El señor GIRARDI.- Señor Presidente, la deuda con los pueblos indígenas es tal vez de las mayores que tiene la sociedad chilena. Probablemente, sea la más dramática y la más vergonzosa.

Hemos tenido una política sistemática no solamente de discriminación, sino casi de genocidio respecto de nuestras etnias, las cuales, lamentablemente, han ido desapareciendo en forma paulatina de la faz de la tierra.

A mi juicio, todas las exclusiones son dramáticas, pero esta es la mayor de todas, porque, además, los pueblos indígenas son los más pobres entre los pobres.

Nosotros, como sociedad, hemos hecho de la lucha contra la pobreza, por considerarla una de las exclusiones más vergonzosas, una prioridad. Pero en ese ámbito los pueblos indígenas son los más pobres; es decir, son los doblemente discriminados.

Además, sufren la pérdida o falta de reconocimiento de su identidad, de su lengua, de sus tradiciones.

Considero importante lo que está ocurriendo aquí, porque en la mirada del mundo de la Derecha normalmente este asunto había sido secundario y no valorado. Aprecio que hoy constituya un elemento de preocupación y que comience a ser, para algunos señores Senadores y otros parlamentarios, una materia de interés prioritario.

Así vamos avanzando.

Ya aprobamos el Convenio Nº 169 de la OIT.

En mi opinión, en quienes han impulsado esta iniciativa -más allá de que no coincida con ellos en distintos puntos de vista- existe un interés genuino por el mundo indígena, que debemos valorar. Se trata de parlamentarios de zonas donde se presentan las más grandes contradicciones y los mayores problemas.

Por eso resulta necesario discutir el proyecto y permitir que el objeto y sujeto de esa política sea parte del debate. Sería muy paradójico que la opinión del sujeto-objeto de la iniciativa (a quienes queremos darles derechos) no fuera considerada.

Me gustaría que, además de esta, aprobáramos otras normativas. El problema del mundo indígena no es solo de pobreza, de falta de identidad y de reconocimiento, sino también de carácter político.

Llegará el día en que esta sociedad será capaz de reconocer y permitir una representación indígena en el Congreso. Ojalá, en el futuro haya un padrón electoral indígena para que un porcentaje de los miembros del Parlamento sea elegido por los pueblos originarios, que, por lo demás, han hecho -y lo seguirán haciendo- un aporte muy importante a la historia, a la identidad nacional, y son fundamentales para la convivencia futura.

Los problemas más graves de resolver en el planeta son los étnicos y los religiosos, porque generan rivalidades brutales en la sociedad. Lo hemos visto en la confrontación entre el mundo judío y el mundo islámico musulmán; hemos presenciado en la península de los Balcanes cómo la guerra entre Serbia y Montenegro destruyó comunidades y pueblos enteros. Si no enfrentamos la situación, estaremos tirándole bencina al fuego y construyendo un problema que ninguna sociedad ha sido capaz de resolver en el mundo.

Por lo tanto, siento que esta es una de las mayores tareas que enfrenta la sociedad chilena, una de las más importantes, de las más trascendentes, de las más profundas, de las más complejas.

En consecuencia, señor Presidente, porque se trata de una iniciativa que al menos plantea el problema, porque la han impulsado parlamentarios que hace tiempo no mostraban interés en esta materia y hoy les preocupa y han hecho propuestas, voto a favor la idea de legislar y espero que en la discusión en particular se incorpore una visión más robusta, profunda, amplia acerca de lo que tiene que ser una política verdadera, auténtica, de inclusión de los pueblos originarios.
He dicho.

El señor NOVOA (Presidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Romero.

El señor ROMERO.- Señor Presidente, ¡me siento muy emocionado con las expresiones vertidas desde las bancas de enfrente haciendo un verdadero panegírico a su representatividad en esos sectores¿!

En primer lugar, valoro la apertura que muestran hoy para aprobar un proyecto que no ha sido patrocinado por alguno de sus miembros, que dicen ser representativos de los intereses de los afectados.

Hago presente que la preocupación que hemos tenido al respecto ha sido permanente. Y no se trata solo de nuestra preocupación. Si Sus Señorías revisan los anales de la República, podrán verificar quiénes han sido los representantes con mayor votación en las zonas donde habitan los sectores que, según ustedes, nosotros trataríamos con una suerte de despotismo ilustrado. Seguramente se encontrarán con una sorpresa: las grandes mayorías siempre han sido de sectores que creen en la libertad, que creen en el orden y que creen en el desarrollo de este país en forma sana.

Eso es un hecho. Ubiquen cualquier etapa en la historia de Chile y se darán cuenta de esa sorprendente -para ustedes, no para nosotros- realidad.

Recuerdo al cacique Venancio Coñuepán. Se acordarán también algunos Senadores que hoy me miran atentamente mientras realizo mi exposición. Pues bien, Coñuepán era conservador, por si alguien tenía reservas respecto de su filiación. Y podría seguir nombrándoles a muchísimos dirigentes que, con mucho honor, han representado los principios de libertad, orden y progreso. Porque aquí nadie es dueño de estas ideas, de estas iniciativas.

El respaldo que hoy recibimos no es sino la consecuencia de una auténtica vocación por entender correctamente cuáles son los signos de la historia de estos pueblos originarios, etnias, o como se desee llamar. Lo que ellos quieren es compartir como chilenos, pero sanamente, un destino común.
Por eso, señor Presidente, me siento muy halagado de haber patrocinado, junto con Senadores de estas bancadas, el proyecto de reforma constitucional en análisis, por medio del cual, en definitiva, reconocemos el aporte de los pueblos originarios a la conformación de nuestra gran nación chilena.

El señor NOVOA (Presidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Núñez.

El señor NÚÑEZ.- Señor Presidente, al igual que el Senador señor Ominami, tenía ciertas dudas respecto al proyecto -lo digo muy francamente-, y no solo por el hecho, bastante importante, de no haberse consultado adecuadamente a las distintas expresiones de los pueblos originarios.

Creo que hemos cometido un error. Me parece que los mismos autores de la iniciativa podrían haber impulsado un tipo de encuesta más allá de la formalidad de invitar a miembros de las etnias a la Comisión. Hubiese sido más trascendente participar de las reuniones masivas celebradas no solo por las etnias más numerosas -particularmente aquella de la Novena Región, la mapuche-, sino por otras menores, que no poseen mayor significación, pero que también tienen su parecer acerca del proceso de integración en nuestro país durante su historia.

No obstante, pienso que el no haber actuado de esa forma es un error menor de todos nosotros, por no generar las condiciones para que ello ocurriera. Con ocasión de otras leyes lo hicimos, y bien. Por ejemplo, consultamos prácticamente a todos los municipios a raíz de proyectos relativos a los estatutos del sistema municipal chileno.


Mi preocupación máxima a propósito de la reforma en análisis radica en que mediante ella no se resuelve un problema que es histórico, independiente de cómo se hayan representado políticamente los pueblos originarios en nuestro medio.

Por cierto, tengo determinada posición respecto de la participación de los pueblos originarios en la guerra de la Independencia, donde hubo visiones distintas entre los criollos -entre comillas- y aquellos. Eso se consigna en la historia de nuestra emancipación, escrita no por mí sino por Diego Barros Arana.

Pero, al margen de aquello, pienso que el problema fundamental -no adecuadamente resuelto, por lo cual votaré a favor para mejorar lo propuesto durante la discusión particular- es el de la tierra. Pueblo originario es igual a tierra, o tierra dice relación a pueblos originarios. No hay una simbiosis mayor en la historia nacional.

Lo anterior no únicamente porque a la llegada del conquistador ellos eran los propietarios. En efecto, el hecho histórico es que -si se quiere mirar desde el punto de vista del Derecho positivo- eran los dueños de la tierra, del territorio nacional, desde el valle del Copiapó hasta el seno del Reloncaví, o desde otras latitudes, porque da lo mismo.

El asunto no se encuentra debidamente resuelto. Y estimo que constituye uno de los factores que genera mayor tensión, en particular con el pueblo mapuche.

Lo importante sería que el Senado, a propósito de la unanimidad que advierto en el análisis de esta materia, pudiera avanzar al respecto.

De lo contrario, no tendremos una relación de interculturalidad, que es lo que creo busca el proyecto. La iniciativa ya no solo persigue el reconocimiento -que en sí mismo ya es un hecho positivo desde el punto de vista del Derecho, y particularmente si lo establecemos en la Constitución-, sino que tiene una virtud. Y me felicito de que los Senadores que lo patrocinaron también lo hayan entendido así. Estamos ante una iniciativa de inter y de multiculturalidad. Es decir, por primera vez, entendemos que la nación chilena es bastante más rica y no solo en el pueblo criollo, sino en el de etnias, que durante los 200 años que vamos a cumplir han sido un factor fundamental para el desarrollo de nuestra nacionalidad. Y eso es muy trascendente.

Lo anterior no estaría debidamente resuelto si no solucionamos lo de la tierra. No digo que la Ley Indígena -aprobada también por mayoría durante el Gobierno del ex Presidente Aylwin- no apunte en esa dirección. Lo hace bien y adecuadamente, pero resulta del todo insuficiente.

Pienso que el Ejecutivo y ojalá los candidatos a la Presidencia de la República -algunos de los cuales se encuentran acá- debieran adquirir el compromiso de alcanzar, en un próximo período, un acuerdo sustantivo para resolver el problema de la tierra, que es la única manera en que se logrará una integración real de los pueblos originarios a la nación chilena.

Ello no se conseguirá mientras no se sientan depositarios de la tierra. Y no solo en una etnia, como algunos lo consideran, sino en todas las del país, particularmente en el norte de Chile.

Hay un problema de la tierra que podría ser resuelto no solo por el Estado, sino por el conjunto de instituciones relacionadas con esta materia.
Tenía dudas respecto a este tema en especial. Me iba a abstener de votar. Pero creo que nos encontramos ante un proyecto que efectivamente avanza. Y si podemos incorporar las modificaciones que estimamos conveniente introducir, votaré favorablemente.

El señor NOVOA (Presidente).- Tiene la palabra el Senador señor Escalona.

El señor ESCALONA.- Señor Presidente, debido a cierta incomprensión producida en cuanto a la importancia de aprobar la idea de legislar respecto del reconocimiento constitucional de los pueblos indígenas, utilizaré los cinco minutos de fundamento del voto para reiterar las ideas que señalé en mi primera intervención.

En lo personal, me sentiría profundamente violentado si me dejara llevar por la transitoria antipatía o rechazo que en este momento pudiese existir en figuras respetables y significativas del mundo indígena. Ello, porque considero que el proyecto resulta en verdad un avance importante, que abre un espacio real para legislar acerca de una materia sobre la cual no ha habido acuerdo durante veinte años.

En consecuencia, creo que cometería una falta no solo política, sino también moral -por el temor a una antipatía transitoria en un número significativo de interlocutores-, si rechazara y dejara pasar una ocasión esperada durante mucho tiempo -desde que se reinstaló el Parlamento en democracia, en 1990-, y que después de diecinueve años se puede concretar.

Este no es el punto final del proceso. Estamos aprobando la idea de legislar con relación al reconocimiento constitucional. Y espero que durante la discusión del segundo informe podamos recoger las opiniones y realizar las consultas necesarias con los interlocutores indígenas en general, y del pueblo mapuche en particular, a fin de arribar a un grado de acuerdo y de consenso mayor al actual.


Pongamos las cosas en su debido orden: si hoy no aprobamos la idea de legislar por falta de quórum, no habrá discusión particular. Es decir, si se rechaza, simplemente se dejará pasar una ocasión preciosa, y quedaríamos a la espera de que se reabra en el futuro, en un plazo indeterminado, una instancia similar a la actual.

Por lo tanto , siento que tengo una responsabilidad profunda, por representar una zona en que existen comunidades indígenas importantes e influyentes, por ejemplo la de los representantes del pueblo huilliche en Chiloé; por haber sido Diputado por Arauco, y por haber conversado en innumerables ocasiones con las comunidades mapuches acerca de la necesidad del reconocimiento constitucional de los pueblos indígenas.

Pienso que faltaría a mí mismo si me dejara llevar por las opiniones que ponen el acento en los grados insuficientes de consulta que ha habido. Abordamos un tema que durante veinte años ha estado en el centro de la atención indígena. Fue una de las materias recurrentes y una de las demandas principales de los pueblos originarios de todo el territorio en el encuentro de Nueva Imperial, realizado poco antes de la elección de la actual Presidenta, Michelle Bachelet.

Me parece que estamos simplemente actuando en concordancia y con coherencia respecto de un compromiso contraído a lo largo de las diferentes legislaturas desde el restablecimiento de la democracia, en 1990.

Por cierto, nuestra obligación será respetar en la discusión en particular la necesidad de un acuerdo que involucre a esos interlocutores, que hoy tienen una opinión lejana, distante o de rechazo, y que se pueda, en consecuencia, contar también con la opinión favorable de ellos cuando llegue la hora de aprobar el texto definitivo de esta reforma.

Por lo tanto, voto a favor.

El señor NOVOA (Presidente).- Tiene la palabra el Senador señor Horvath.

El señor HORVATH.- Señor Presidente, en esta materia no podemos vivir apegados a una visión sesgada de la historia y de nuestra sociedad, en el sentido de ver solo las diferencias como antagonismos para producir una suerte de roce social y sacar algún dividendo político. Creo que ver esto de esa manera es absolutamente mezquino y está sujeto a algo que, desde luego, nadie quiere en esta Sala.

Chile, en aymara, significa "confín helado", si lo miramos por el norte. En el sur, se encuentran los huilliches, los yaganes, los kawashkar y los onas, pueblos originarios todos que le han dado gran diversidad y rica historia a nuestro país.

En verdad, aquí se han recordado hechos recientes; pero ya don Bernardo O¿Higgins, orgullosamente, señalaba la diversidad del pueblo chileno. Y admiraba a los mapuches, pehuenches y diaguitas en forma absolutamente explícita. Era otra sociedad, a la que se miraba de distinta manera. Hoy, en esta diversidad, estamos aprendiendo o reaprendiendo todas sus características desde el punto de vista de la cultura, de la medicina y, en lo que dice relación con el Ejército, de las prácticas guerreras. Todo esto enriquece nuestro patrimonio en forma realmente espectacular.

También no podemos desconocer que el genocidio de los pueblos originarios de que se habla se debió en gran medida a los gérmenes que traían los conquistadores, ni siquiera a las armas ni a la religión u otras cosas. Científicamente se ha probado que las enfermedades diezmaron a los pueblos originarios.

América es un crisol en que se han fundido distintos pueblos y personas. Incluso algunas cercanas a nosotros llegaron desde Europa, como consecuencia de los conflictos mundiales que se originaron en ella. De ese modo, este crisol ha enriquecido nuestra cultura.

Creo que estamos en presencia de una iniciativa realmente loable y oportuna -nunca es tarde para lo bueno-, y me alegro de que la estemos votando a favor.

En cuanto a las consultas planteadas, para eso está la instancia de la discusión particular, en donde todos serán convenientemente escuchados.
Voto a favor.

El señor NOVOA (Presidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Navarro.

El señor NAVARRO.- Señor Presidente, me permitiré dar lectura a un comunicado hecho llegar a los señores Senadores -no sé si alguien lo ha mencionado-, del Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la situación de los derechos humanos y de las libertades fundamentales de los indígenas, señor James Anaya.

El Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la situación de los derechos humanos y las libertades fundamentales de los indígenas, James Anaya, desea comunicar su posición acerca de la propuesta de reforma constitucional relativa a los derechos de los pueblos indígenas a votarse hoy en la sesión plenaria del Senado de la República de Chile, en vista a la información publicada en la prensa al respecto.

"Contrario a lo que se ha informado en algunos medios de prensa de hoy día", destacó el Relator Especial, "no he expresado mi aval a la propuesta de reforma constitucional. Más bien en conversaciones y comunicaciones sostenidas con el Gobierno, he expresado mi preocupación por algunos aspectos de la propuesta, sobre todo la falta de un consenso con las organizaciones y dirigentes indígenas del país.".

"El Relator Especial observa que el 10 de abril de 2008, ante la Comisión de Constitución del Senado, más de cuarenta dirigentes y representantes indígenas de todo el país, expresaron su desacuerdo con el proyecto de reforma constitucional y solicitaron un proceso de consulta previa.".

Durante su visita, el Relator ha tenido reuniones con varias organizaciones indígenas. Hoy se reunirá con la Presidenta Michelle Bachelet, por lo cual la Ministra señora Paula Quintana se ha retirado de la sesión.

En su declaración, el Relator Especial exhorta al Gobierno y a los miembros del Congreso chileno a escuchar las voces de los representantes de las organizaciones indígenas, quienes han solicitado un proceso de consulta respecto de sus derechos antes de aprobar cualquier reforma definitiva de la Constitución, con el objeto de asegurar que ella esté acorde con el Convenio 169 y con otros instrumentos internacionales pertinentes.

Está claro que Chile está en la mira internacional como consecuencia de una política errática en materia de reconocimiento de determinados derechos -particularmente los que rigen en el mundo- planteada por quienes en esta Sala, por mucho tiempo, han creído que el indigenismo es una moda cuando se convierte en materia de Derecho Internacional permanente en todos los foros políticos del mundo.

Considero que tras diecinueve años de debatir esta reforma, nuevamente se excluye a las comunidades indígenas. Aquí hay un pecado original, como se lo acabo de decir a la señora Ministra.

Me abstendré, porque quiero una norma constitucional que contenga el parecer de los pueblos originarios de Chile.

En el informe no aparecen las opiniones de las organizaciones invitadas, por lo que no he podido revisarlas.


Deseo que, a la luz de una consulta informada, democrática, amplia y participativa, podamos conocer cuál es la forma que los indígenas anhelan ver consignada en la Carta Fundamental.

Somos una de las dos naciones de América del Sur en las que aún no tienen reconocimiento constitucional estos pueblos. Esto pasa porque hay fantasmas, como el de creer que eso significa crear un Estado dentro de otro. También está el de la llamada "autonomía".

Debo decir que los derechos de los pueblos originarios de Chile no constituyen una amenaza ni fantasmas, sino una gran oportunidad para lograr su desarrollo multicultural y, particularmente, el productivo, social, político y espiritual en nuestra patria.

Me voy a abstener de votar, a la espera de la consulta que se va a realizar en un lapso de dos meses, tiempo que considero muy limitado para poder efectuarla en términos amplios y debatidos.

No hay que ir a los pueblos originarios a informarlos sobre lo que el Senado va a votar favorablemente hoy día, sino que se les debe pedir su opinión sobre la reforma constitucional que desean ver plasmada en la Carta Fundamental que los representa, porque como chilenos siguen rigiéndose por ella y por nuestra bandera y símbolos patrios.

La consulta no puede ser un mero censo ni debe ser guiada. Tiene que haber un mecanismo que respete los derechos internacionales, particularmente los expresados en el Convenio 169.


Pero, lamentablemente, hemos procedido al revés.

En su oportunidad, conversamos con la señora Ministra sobre este punto. Si hubiéramos hecho la consulta, nos encontraríamos votando en el Senado una reforma consensuada o no consensuada, pero dando cumplimiento a la legislación internacional a lo que Chile se comprometió cuando aprobó el mencionado Convenio.

Me voy a abstener en el convencimiento de que nuestro país requiere una reforma constitucional que reconozca a los pueblos originarios. Pero ese reconocimiento debe hacerse previa consulta a dichos pueblos.
¡Patagonia sin represas, señor Presidente!

El señor NOVOA (Presidente).- Tiene la palabra el Senador señor Ruiz-Esquide.

El señor RUIZ-ESQUIDE.- Señor Presidente, votaré a favor del proyecto de reforma constitucional, porque creo que las razones que han dado los demás señores Senadores son lo suficientemente fuertes como para no tener que reforzarlas.

Nadie puede creer que Chile no comprenda a los pueblos originarios. Obviamente, debe hacerlo, pues ellos, históricamente, fueron los primeros que ocuparon el territorio. No sabemos si antes hubo otros, pero por lo menos cuando el país se abrió a la civilización universal, evidentemente, aquellos eran los dueños.

Todo el proceso posterior es un asunto que merece un análisis diferente.

Hoy existe un grupo muy importante de personas nacidas en el territorio nacional -llamadas etnias-, de distinta naturaleza y origen, que requieren ser reconocidas no solo en su aporte al desarrollo de Chile, sino en los programas necesarios para lograrlo en el futuro. Pero nos encontramos con tres o cuatro dificultades.

La primera, por desgracia, dice relación a que ha sido el desarrollo de los países provenientes del otro lado del mundo, el que por ser naturalmente distinto, ha producido una diferencia en cuanto a capacidad para alcanzarlo.

Hoy, como se ha dicho aquí, los pueblos originarios en Chile son los más pobres de los pobres. Esa es una realidad.

Respecto de ellos, no se ha entendido algo muy importante: la visión que tienen sobre la vida, sobre el valor de las cosas, sobre la tenencia de las cosas, sobre lo que significa la tierra. Entonces, se hace muy difícil que se acoplen a la visión mucho más pragmática de quienes no pertenecen a ese mundo.

Esto no es de ahora ni ocurre solo aquí. En diversas partes del mundo, se generan diferencias y situaciones como las que aquí conocemos.

Tal vez la más extraña y distinta que he visto es la de Nueva Zelandia, donde se ha acordado, como una forma de tratar el tema, que las colonias no indígenas de esa nación sean arrendatarias de las tierras.

Es una fórmula que ha dado cierto resultado; es bastante antigua y no sé si podría aplicarse en determinados aspectos.

El tercer punto, señor Presidente, se refiere a cómo tratar la situación de los pueblos originarios en temas más especiales y específicos.

En ese sentido, lo primero que debo decir es que comparto lo manifestado por quien me antecedió en el uso de la palabra, el Senador señor Núñez, en orden a que el problema de los indígenas es, básicamente, el de la tierra.

Solo teniendo en consideración aquello es posible comenzar a resolver algunas materias.

Segundo, hay involucrado un asunto de identidad y de respeto. No solo se trata de una cuestión asistencial, pues no se satisfacen con la entrega de elementos para poder vivir mejor. Requieren ser comprendidos de par a par.

Creo que las experiencias que se están teniendo en el Alto Biobío pueden servir para discutir mejor el punto. Si bien es cierto eso no ha funcionado como yo hubiera querido, hay ahí, sin embargo, una fórmula bastante buena de participación, de respeto de derechos.

Existe asimismo un aspecto de carácter político que a mi juicio también debe ser tomado en consideración. Se reclama su falta de participación como autoridad, específicamente en el Parlamento.

Estimo que en el momento de discutir en particular esta iniciativa se debería estudiar tal posibilidad. Se han planteado distintas fórmulas y es factible llegar a un acuerdo sobre el particular.

Pero lo que estamos haciendo aquí es, naturalmente, lo primero que se requiere, es decir, darles de manera explícita sentido de identidad, de chilenos, igual como todos los demás.

Para terminar, un par de observaciones con respecto a lo que se ha expuesto en la Sala.

La primera se refiere a lo manifestado por un señor Senador en cuanto a que la presente reforma no servirá mayormente en la medida en que no recoja la opinión de los pueblos originarios.

Se me acabó el tiempo, señor Presidente. ¿Me puede conceder un minuto más?

El señor NOVOA (Presidente).- Solo un minuto, señor Senador, porque estamos en la fundamentación de voto.

El señor RUIZ-ESQUIDE.- Muchísimas gracias.

Tal como lo hemos discutido muchas veces en el Senado, o avanzamos poco a poco, paso a paso, pero avanzamos, o nos ponemos a esperar una solución de un solo acto que, como en tantas otras oportunidades, resultaría bastante contradictoria, porque, en vez de ayudar, significaría terminar retrocediendo.

Por eso, me acojo también a lo expresado por la señora Ministra en lo concerniente a la realización de una consulta en los próximos dos meses que permita considerar, junto a los ya aprobados por el Senado, los puntos de vista de los pueblos originarios, que es lo que varios señores Senadores estamos reclamando.
Voto que sí.

El señor NOVOA (Presidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Espina, último orador inscrito.

El señor ESPINA.- Señor Presidente, no quiero reiterar los argumentos de mi primer discurso, sino hacerme cargo de algunas opiniones que se han vertido en el Hemiciclo.

En primer lugar, deseo señalar que durante la tramitación de este proyecto en la Comisión de Constitución tuvieron la oportunidad de opinar 66 organizaciones de los pueblos originarios. Dudo que existan otras iniciativas donde haya participado tan alto número de agrupaciones interesadas en dar a conocer sus planteamientos.

Para la convocatoria de los participantes colaboró MIDEPLAN, el Gobierno. Se hizo un catastro y se facilitó que representantes del norte, del sur y de la zona central pudieran expresar su opinión.

Creo no equivocarme si digo que las audiencias se extendieron al menos dos meses, con sesiones de ocho o nueve horas de duración.

Por lo tanto, sostener que el debate de esta reforma se ha realizado sin consultar a las comunidades de los pueblos originarios me parece un profundo error. Eso no quita que se consulte más, tantas veces como se estime necesario. Pero no puedo dejar pasar que en la historia fidedigna de la ley quede la impresión de que aquí se ha legislado entre cuatro paredes o de que, simplemente, no se ha consultado a nadie
.

Hubo -repito- un amplio período de consultas. De la Región de La Araucanía vinieron numerosas organizaciones; también de la Décima, de la Octava, de la Primera y la Segunda, de la Duodécima.

En consecuencia, señor Presidente, quiero dejar sentado ese punto como un aspecto esencial en la tramitación del proyecto.

Es obvio que una reforma constitucional de esta naturaleza no resuelve todos los problemas de los pueblos originarios, ni soluciona las dificultades que se les presentan hoy para la entrega de sus tierras, lo cual, lamentablemente, se sigue haciendo mediante una fórmula muy defectuosa que, lejos de favorecer a las comunidades mapuches -conozco bien la realidad de mi Región-, las ha terminado perjudicando. Tampoco resuelve los problemas sociales pendientes, vinculados con altísimos grados de pobreza e indigencia y, en no pocas ocasiones, con las formas de discriminación en que se las trata. Pero, sin duda, constituye el avance más grande en la democracia chilena en materia constitucional relativa a los pueblos originarios, mucho más de lo que nadie imaginó hace tres años, porque contempla aspectos que nunca estuvieron incorporados en ninguno de los proyectos presentados en los años 90, 91, 92 y 95.

La iniciativa en votación fue consensuada y trabajada no solo por los parlamentarios que la patrocinamos, sino también -nobleza obliga- por los integrantes de la Comisión de Constitución y por el propio Gobierno, que ha estudiado el tema con el Ministro señor Viera-Gallo.

Por eso yo, que paso 15 días al mes recorriendo las comunidades mapuches de la Región de la Araucanía -trabajo con más de 600 de ellas-, donde hemos tenido una demostración de apoyo contundente en las elecciones democráticas realizadas -no pretendo politizar el asunto, porque no tendría ningún sentido-, puedo afirmar que, al hablar con dichas comunidades, uno se da cuenta de que el texto de la reforma, más allá de algunas imperfecciones, satisface a la inmensa mayoría.

Por lo tanto, que el Relator de las Naciones Unidas, luego de permanecer 48 horas en el país,

El señor ROMERO.- ¡Va a escribir un libro!

El señor ESPINA.-  emita un juicio respecto de lo que piensan las comunidades mapuches, porque se reunió con dos organizaciones de las 3 mil que existen en La Araucanía, me parece, por decir lo menos, una audacia, si no una imprudencia incalificable de quien prejuzga antes de conocer las comunidades.

Arrogarse su representación es muy fácil. Sin embargo, lo que realmente importa es saber qué piensan, cuál es su sensibilidad, para lo cual se necesita trabajar con ellas muchas horas en terreno. Y, cuando uno lo hace, se da cuenta de que sienten que este texto legal puede perfeccionarse, pero que es una base muy superior a lo que ha existido en el pasado.

Está terminando mi tiempo, señor Presidente. Le ruego que me conceda un minuto más para finalizar mi intervención.

El señor NOVOA (Presidente).- Bien, señor Senador.

El señor ESPINA.- Gracias, señor Presidente.

Y digo que la reforma es superior, por lo siguiente.

Primero, habla no solo del reconocimiento de los pueblos originarios, sino, por primera vez, del derecho a "conservar, fortalecer y desarrollar su identidad, cultura, idiomas, instituciones y tradiciones"; más aún, establece que "podrán organizar su vida de acuerdo a sus costumbres".

Igualmente, fortalece el recurso de protección a que tienen derecho. ¡Esta sí que es una norma que ayuda de verdad a evitar la discriminación y la arbitrariedad, pues los deja más protegidos frente a la Justicia cuando sean objeto de alguna situación de esa índole!

Luego, no solo se refiere, también por primera vez, a la protección de la propiedad sobre sus tierras, sino que además extiende la garantía a "sus derechos de aprovechamiento de aguas".

Entonces, ¡por favor!, estamos ante un avance enorme en relación a lo que ha existido.

Como bajo ninguna circunstancia vamos a sacar adelante la reforma con una confrontación Gobierno-Oposición -no se lograrían los votos suficientes para alcanzar la amplia mayoría requerida-, espero que en las indicaciones que se presenten consensuemos una aspiración legítima de los pueblos originarios, cual es obtener el reconocimiento que se merecen en nuestra Constitución.

Por lo tanto, señor Presidente, llamamos a votar a favor de la iniciativa, que representa un avance muy importante. Ojalá que pronto sea una realidad y no se entrampe en el camino por querer lograr, cada uno, algo distinto de lo que las propias comunidades realmente desean.

Agradezco a todos quienes la apoyen, por cuanto -reitero- su aprobación necesita un alto quórum y, por ende, un amplio consenso dentro del Senado.
Voto que sí.

El señor HOFFMANN (Secretario General).- ¿Algún señor Senador no ha emitido su voto?

El señor NOVOA (Presidente).- Terminada la votación.

--Se aprueba en general el proyecto (24 votos favorables y una abstención), dejándose constancia de que se cumple con el quórum constitucional exigido.

Votaron por la afirmativa la señora Matthei y los señores Allamand, Bianchi, Cantero, Chadwick, Escalona, Espina, Flores, García, Girardi, Horvath, Kuschel, Larraín, Novoa, Núñez, Ominami, Orpis, Pérez Varela, Prokurica, Romero, Ruiz-Esquide, Sabag, Vásquez y Zaldívar.
Se abstuvo el señor Navarro.

El señor NOVOA (Presidente).-
Corresponde fijar plazo para la presentación de indicaciones.

El señor VÁSQUEZ.- Señor Presidente, tal como señalé -y esto lo conversé con el Ministro señor Viera-Gallo y la Ministra señora Quintana-, se llevará a cabo un proceso de consulta a las comunidades, el que tomará alrededor de dos meses.
En razón de lo anterior, ellos me sugirieron un plazo de 75 días, el cual, si se contara desde hoy, se extendería hasta el 29 de junio.


El señor NOVOA (Presidente).- Pero ese día es feriado. Tendría que ser hasta el 6 de julio.

El señor ESPINA.- Pido la palabra.

El señor NOVOA (Presidente).-
La tiene, Su Señoría.

El señor ESPINA.- Señor Presidente, por supuesto que soy partidario de que exista un tiempo para que las comunidades vuelvan a opinar en la Comisión, pero, francamente, me parece que dos meses es un exceso.

De acuerdo a nuestra institucionalidad, se puede establecer un plazo prudente, el cual se puede ampliar tantas veces como sea necesario. No tengo ningún inconveniente en ello, pero dos meses me huele a pretender paralizar el proyecto.

¡Si quieren, sesionamos en Temocuicui, localidad a la que puede asistir el Senador Navarro, para que la conozca! ¡Podemos ir a Ercilla, donde le puedo presentar al Alcalde y a la mayoría de los concejales de la Alianza! ¡Podemos ir a Angol, a Collipulli, a Mininco, a Pailahueque, para que conozca las comunidades en terreno! ¡Lo invito feliz, para que vea cómo opinan, qué hacen y qué piensan!

En consecuencia, señor Presidente, creo que dos meses es un exceso en una materia de esta naturaleza. Yo sugiero un plazo menor. Y si no se alcanzan a recibir todas las opiniones -y en eso comparto el espíritu manifestado por el Senador.

El señor VÁSQUEZ.- ¡Es una consulta nacional!

El señor ESPINA.- Yo no tengo ningún problema en que se efectúe una consulta nacional. No obstante, considero que un mes es un plazo suficiente, con el compromiso de extenderlo las veces que sea necesario. Solo pido establecer un lapso que permita que el proyecto siga avanzando. Porque existe un compromiso con las comunidades: que la iniciativa sea una realidad.
Por eso, me parece que un mes es un tiempo adecuado. Y, como digo, si es indispensable, puede irse ampliando. Si no, van a transcurrir dos meses, al cabo de los cuales se van a pedir dos meses más, con lo que finalmente la reforma terminará guardada en un escritorio.

El señor NOVOA (Presidente).- El señor Ministro ha pedido la palabra.

El señor VIERA-GALLO (Ministro Secretario General de la Presidencia).- Señor Presidente, en primer lugar, agradezco la muy significativa votación del Senado al proyecto, la cual, como varios señores Senadores indicaron, es además histórica, pues, por distintos motivos, había un desencuentro que impedía que la situación avanzara.

En segundo lugar, quiero señalar que este lunes sostuve una reunión con el Relator Especial de las Naciones Unidas, donde el principal tema de discusión fue exactamente este. Él expresó que su mayor interés era encontrar alguna fórmula que posibilitara una más amplia participación de las comunidades indígenas.

Por eso, tal como indicó la señora Ministra de MIDEPLAN -quien se retiró de la Sala porque debía entrevistarse con el Relator y la señora Presidenta de la República-, el Gobierno está dispuesto a hacer una consulta, en pos de lograr una fórmula de mayor participación.

Si se lee atentamente la declaración del Relator, se verá que en ningún momento se pronuncia a favor o en contra del proyecto. Solamente pide que se realice una consulta, que el Gobierno está dispuesto a efectuar.

Por lo demás, tal como lo conversamos con él, no existen estándares internacionales para el reconocimiento de los pueblos indígenas. Hay muchas fórmulas en distintos países de América Latina y del mundo. Lo único importante es que se tome en cuenta el avance de los derechos de los pueblos indígenas en el Derecho Internacional.

En ese sentido, pensamos que el texto consensuado constituye una muy buena base para perfeccionar la normativa en la discusión particular.

El Gobierno, al igual que el Senador señor Espina, no quiere que la iniciativa detenga su tramitación, pero sí desea que se efectúe la consulta, cuyo resultado se puede volcar en el Senado o en la Cámara de Diputados. Lo relevante es que ella se haga -el Ejecutivo la va a llevar a cabo- y se avance en el reconocimiento de los pueblos autóctonos.
Gracias.

El señor NOVOA (Presidente).- Tiene la palabra el Senador señor Navarro.

El señor NAVARRO.- Señor Presidente, creo que el Senador señor Espina está equivocado respecto del tipo de consulta que se va a hacer. No se trata de invitar, una vez más, a las organizaciones indígenas de Chile a la Comisión de Constitución del Senado, porque ya fueron escuchadas por dicho órgano técnico. El problema es que no se las ha tomado en consideración.

Según los estándares del Convenio N° 169 de la OIT, la consulta debe tener carácter territorial y realizarse a lo largo de todo el país. La idea es que las opiniones recogidas puedan ser representadas por sus dirigentes, una vez más, en la Cámara Alta, buscando su incorporación en el debate. Y el plazo para ello no puede estar dado por los tiempos del Senado, sino por las facilidades que brinde MIDEPLAN y, particularmente, la Conadi.

Esta última entidad desarrolla actualmente una consulta en todo el país sobre el proyecto de ley que busca incorporar una cuota estamental de parlamentarios indígenas al Congreso Nacional. Y hay observaciones a la metodología utilizada, porque se trata de algo que se está haciendo por primera vez.

Por eso, el ritmo y los tiempos deben ir de la mano con la incorporación de los resultados de la consulta que a nivel nacional desarrolle MIDEPLAN y la Conadi, que esperamos que esta vez sí considere la opinión de las comunidades de todo el país.

Por lo tanto, ese es el plazo que debiera esperar el Senado.

Aunque la iniciativa consta de un solo artículo, no soy partidario de iniciar el debate de las indicaciones presentadas por los señores Senadores sin tener a la vista las opiniones de las comunidades y pueblos originarios.

En consecuencia, habría que concordar un término prudente con el MIDEPLAN. A mí me interesa que esta materia se debata, con la salvaguardia de que participen y sean escuchadas las comunidades indígenas.
Por eso, señor Presidente, no sé si estamos en condiciones de establecer ahora un plazo, pero, si se fijara uno, deberíamos quedar abiertos permanentemente -como sugirió el Senador señor Espina- para ampliarlo hasta que se subsanara la exigencia básica, como es consultar a las comunidades indígenas, tal como lo determina el Convenio N° 169.

El Senador señor Espina me está pidiendo una interrupción.

El señor NOVOA (Presidente).- Perdón, señor Senador. La Mesa desea hacer una proposición.

En primer lugar, es absolutamente indispensable fijar un plazo para presentar indicaciones.

El señor NAVARRO.- Correcto

El señor NOVOA (Presidente).- De lo contrario, el proyecto se entendería aprobado en general y en particular.

En segundo lugar, respetando el sentido de lo que plantea el Honorable señor Navarro, quiero hacer notar que el ritmo del Senado no puede estar supeditado a lo que decida la Conadi o el Poder Ejecutivo, porque no corresponde.

Por lo tanto, la Mesa sugiere establecer un plazo de 30 días y, tal como lo plantea el Senador señor Espina, prorrogarlo, si así lo resolviera la Sala, a la espera de los resultados de la consulta o de la realización de determinadas audiencias. Siempre habrá buena disposición para ello.

En tal virtud, sugiero fijar plazo para presentar indicaciones hasta el 11 de mayo y, en esa fecha, resolver si se justifica o no una prórroga,
la que, en caso de respuesta positiva, no me cabe la menor duda de que la Sala otorgará.
¿Habría acuerdo?

El señor NAVARRO.- Sí, por supuesto.

El señor ESPINA.- Pido la palabra.

El señor NOVOA (Presidente).-
Puede hacer uso de ella, Su Señoría.

El señor ESPINA.- Señor Presidente, estamos de acuerdo con lo planteado.
Simplemente quiero dejar constancia -porque después los hechos se tergiversan fuera del Parlamento, y esto no se lo imputo a ningún señor Senador en particular- de que nosotros somos partidarios y queremos que se consulte a las comunidades indígenas. Es bueno escuchar su voz y saber qué piensan.

El señor NOVOA (Presidente).- Bien.

Si no hubiera objeción, se adoptaría acuerdo en el sentido señalado.
--Se fija como plazo para presentar indicaciones el lunes 11 de mayo, a las 12.

El señor NOVOA (Presidente).- Tiene la palabra el señor Secretario.

El señor HOFFMANN (Secretario General).- Señores Senadores, fijado ya el plazo para presentar indicaciones, la Comisión de Constitución propone refundir los boletines N°s. 5.324-07 y 5.522-07, que se encuentran en primer trámite constitucional, y archivar el proyecto de reforma constitucional que proviene de la Cámara de Diputados, correspondiente al boletín N° 4.069-07, previo acuerdo de esa Corporación.

El señor NOVOA (Presidente).- Si le parece a la Sala, se accederá a lo solicitado.
--Así se acuerda.

)---------(

Link a acta oficial
http://sil.congreso.cl/cgi-bin/sil_abredocumentos.pl?5,5810

__________________________________

SESIONES ANTERIORES

Sesión del Senado 18 de marzo 2009

Sesión del Senado 17 de marzo 2009


_________________________________________
www.politicaspublicas.net


 

Recomendaciones a Chile. Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial

OACDH
CEDR. Informe de Recomendaciones a Chile
y consulta de la reforma constitucional


"El Comité recomienda que el Estado parte:
a) intensifique sus esfuerzos para acelerar el proceso de reconocimiento constitucional de los derechos de los pueblos indígenas y para tal fin, lleve a cabo una consulta efectiva con todos los pueblos indígenas, de conformidad con la Convención para la Eliminación de todas las formas de Discriminación Racial y con el Convenio No.169 de la OIT;

b) tome las medidas necesarias para crear un clima de confianza propicio al diálogo con los pueblos indígenas.

Enlaces a información de tramitación parlamentaria de proyecto de reforma

 

Online

En este momento hay 121 lectores conectados