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23.mar 2019
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Construye el futuro desde tus derechos. Ratificación del Convenio 169 de la OIT

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Bandera


Con fecha 15 de Septiembre de 2008, ha sido registrada la ratificación de Chile al Convenio 169 de la OIT .  Y no ha sido admitida ninguna declaración interpretativa.

El Estado de Chile se ha obligado internacionalmente a resguardar, garantizar y respetar aquel conjunto básico de derechos de los pueblos indígenas que están recogidos en el Convenio 169.

Es un logro de los pueblos indígenas y una oportunidad para la democracia.

RECUPERAR EL  TIEMPO PERDIDO

Finalmente se ha ratificado el Convenio 169. Es una lástima que el Gobierno de Bachelet desperdiciara dos años de su mandato. La ratificación  pudo haber si su logro, y  la implementación su programa y legado. Tenía todas las posibilidades y todos los imperativos. Ahora debe recuperar el tiempo perdido, para reivindicarse, y avanzar cuanto se pueda en los 500 días que le quedan de mandato.
 

 Recordémoslo. Se podía alcanzar la aprobación del Convenio en el Congreso en marzo de 2006 . Se iniciaba un nuevo gobierno, cargado de expectativas, buen clima político y buenas intenciones. Asumía un nuevo parlamento, tras la reforma constitucional de 2005. Y solo faltaban  dos votos en el senado para la aprobación del Convenio 169. Le fue avisado oportunamente, con optimismo, en enero de 2006 antes de que asumiera. Lo exigieron todos los pueblos indígenas en tono cada vez más enérgico:  asigne urgencia al Convenio 169. Sin embargo el nuevo Gobierno no hizo ningún esfuerzo.

Solo en enero de 2008, tras la muerte de Matias Catrileo  y la dramática huelga de hambre de los presos políticos mapuche, se asignó urgencia a la aprobación del Convenio. Pero entonces, emergió un nuevo obstáculo, al pretender agregar  una "declaración interpretativa", que limitara el marco interpretativo del Convenio excluyendo a la recién aprobada Declaración de Naciones Unidas Sobre Derechos de los Pueblos Indígenas. En otras palabras, se ofrecía una ratificación a la chilena, de mala fe. Finalmente, el Senado aprobó el Convenio el 4 de marzo de 2008, a puertas cerradas, sin los pueblos indígenas. Era lógico que se aprobara, si solo faltaban dos votos.
 
No obstante,  una vez aprobado, una vez más el Gobierno perdió el tiempo político, retrasando sin justificación alguna el elemental acto de ratificar ante la OIT. Ratificar es un acto de exclusiva potestad presidencial, y fue aplazado gratuitamente durante meses.  Solo después de lamentables e inconducentes incidentes,  en agosto de 2008, la “cuestión indígena” se reinstala en la agenda, y las altas autoridades del Gobierno se deciden a enviar por fin,  la documentación de ratificación a la OIT. Qué duda cabe de que no había voluntad de ratificar. Al final si se ratificó por fue la presión social,  y por el peso  de lo evidente.

Y ahora, ya ratificado,  y publicado en el sitio oficial de la OIT el 15 de septiembre de 2008, las autoridades chilenas  aun no comunican oficialmente el hecho.
¿Por qué?

Porque esa ratificación a pie forzado, y este simple link ,  es una victoria de los pueblos indígenas.  

 

LOS DERECHOS INDIGENAS. TAREA PENDIENTE DE LA TRANSICION

La ratificación del Convenio 169  de la OIT, no es una concesión del estado chileno, es un logro  de los pueblos indígenas y sus reclamaciones de derechos colectivos en la transición. Lo que las autoridades aun no asimilan es que el Convenio 169 de la OIT también es una oportunidad para el propio Estado.

En 1993  el estado chileno y su elite levantó su Ley Indígena como dique ante el Convenio. Ese fue el origen de la unanimidad con que se aprobó la Ley 19.253, que ya cumple quince años: un pacto señorial para postergar el Convenio 169 y los derechos de los pueblos indígenas.

Ahora, tras una década de movilizaciones indígenas en Chile en defensa de sus derechos y ante los nuevos escenarios internacionales, la clase política chilena pretendió levantar ahora el Convenio 169  como un dique frente a la Declaración de Naciones Unidas de Derechos de los Pueblos Indígenas.  Vanos intentos, impresentables en una democracia.

UN CAMBIO DE ESTATUS

¿Qué implica la ratificación? Por cierto, la ratificación del Convenio 169 de la OIT no cambia automáticamente la situación cotidiana de los pueblos indígenas  en Chile. No nos engañemos.

¿Qué cambia entonces? Lo que cambia es el estatus de los indígenas en el ordenamiento jurídico; se desplazan, levemente,  las fronteras de las potestades estatales;  se fija una vara para medir cumplimiento de  obligaciones y legitimidades. Se avanza un  paso en la profundización democrática de un país plural, estableciendo un marco básico de relaciones entre el estado y los pueblos indígenas. Un marco basado en derechos.

Los derechos de los pueblos indígenas reconocidos en el Convenio 169 de la OIT pasan a integrar el bloque de constitucionalidad, por vía del Artículo 5 de la Constitución chilena.  Rigen sus normas autoejecutables, en especial, la obligación de consultar a los pueblos  indígenas en materias legislativas y administrativas que les conciernen, y ante los proyectos de inversión que afectan sus territorios. El Estado se obliga a realizar las reformas jurídicas y administrativas necesarias para la plena vigencia de los derechos humanos de los pueblos indígenas.

¿Se cumplirá el Convenio 169?  Nadie es ingenuo después de 18 años de postergaciones. Ni los gobernantes ni los pueblos indígenas. El Convenio 169 se va a cumplir solo si se exige y vigila su cumplimiento.  Viene ahora la ardua campaña por la implementación, disputar los alcances de su interpretación, y la exigibilidad de los derechos de los pueblos y las obligaciones estatales. El tiempo del ejercicio de los derechos.

TOMAR LOS DERECHOS Y EL CONVENIO 169 EN SERIO

Al actual gobierno le quedan 500 días, y tal vez sean los últimos días de la coalición que ha dirigido el país desde 1990. ¿Por qué no tomar el Convenio 169, su  plena implementación y vigencia, como una oportunidad, un mandato jurídico y un programa político para sellar el legado de la transición de cara a los pueblos indígenas y el Bicentenario?
Seria un grave error que los responsables de la política indígena del gobierno pretendan afirmar ahora que el Convenio 169 se cumple con la Ley 19.253 y la denominada Política de “Re-Conocer”. Eso no es serio ni conducente y, ahora, seria un manifiesta trasgresión de obligaciones internacionales y constitucionales.

¿Por qué no tomar en serio el año de plazo que fija el propio Convenio para impulsar las reformas jurídicas, políticas y administrativas que implica,  en conjunto  y en diálogo constructivo con los pueblos indígenas y sus organizaciones?  Recuperar en 500 días el tiempo perdido de la transición. ¿Será posible? ¿O se desperdiciará también esta oportunidad y el primer año clave del Convenio 169?

Es simple, Comisionado: tomar en serio el Convenio 169 que el estado ha ratificado.

Como dice el Preámbulo del Convenio:

“Reconociendo las aspiraciones de esos pueblos a asumir el control de sus propias instituciones y formas de vida y de su desarrollo económico y a mantener y fortalecer sus identidades, lenguas y religiones, dentro del marco de los Estados en que viven”.


 Y como establecen sus Artículos, los órganos del Estado deben

Consultar a los pueblos interesados, mediante procedimientos apropiados y en particular a través de sus instituciones representativas, cada vez que se prevean medidas legislativas o administrativas susceptibles de afectarles directamente”. “Establecer los medios a través de los cuales los pueblos interesados puedan participar libremente, en  todos los niveles en la adopción de decisiones en instituciones electivas y organismos administrativos y de otra índole responsables de políticas y programas que les conciernan”

 “Respetar la importancia especial que para las culturas y valores espirituales de los pueblos interesados reviste su relación con las tierras o territorios, o con ambos, según los casos, que ocupan o utilizan de alguna otra manera, y en particular los aspectos colectivos de esa relación.”

El Convenio tiene normas autoejecutables y también programáticas. Ojala puedan los responsables de la política indígena – por fin- estar a la altura de sus deberes jurídicos respecto y los estándares  de derechos de los pueblos indígenas. Que el Convenio 169, su implementación y cumplimiento sea una oportunidad para avanzar en la construcción democrática en una sociedad plural, y no una nueva fuente de controversias.

LA RENOVADA VIGENCIA DEL CONVENIO 169 EN AMERICA LATINA

La ratificación chilena al Convenio 169 de la OIT  se logra  en momentos en que éste adquiere  renovada actualidad a lo largo de América Latina, recuperado y revalorado en la defensa concreta de derechos y territorios indígenas amenazados.

En el mes de agosto de 2008, en la amazonia en  Perú   los pueblos de la selva movilizados  revierten Decretos que pretenden liquidar a las comunidades, por inconsultos y lesivos de sus derechos. En Costa Rica la Corte Constitucional   anula leyes del TLC por no haber sido consultados los pueblos indígenas, tal como establece el Convenio 169 de la OIT.  En Guatemala, Colombia  y en la sierra del Perú, los pueblos realizan sus propias consultas comunitarias de buena fe, para expresar su rechazo a proyectos mineros y de represas, y autotutelar sus derechos,   amparándose en el Convenio 169. A su vez, la Corte Interamericana en su reciente sentencia en el caso Saramaka /Surinam, vinculante para todos los estados parte,  ha incorporado plenamente al Convenio 169  y la Declaración de la ONU en la interpretación de la Convención Americana de Derechos Humanos. 

Es el estándar de los derechos de los pueblos indígenas puesto en acción, no en Ginebra, sino en cada territorio.
Al mismo tiempo, no es extraño constatar en estos mismos meses una contraofensiva legislativa   a lo largo del continente, para reglamentar,  y poner cortapisas a los derechos, en particular, limitar los alcances de la consulta previa, libre e informada de los indígenas: en Ecuador, Guatemala, Colombia, Perú, Costa Rica y - como no- Chile.  

Es una situación que plantea una emergencia continental para todos los pueblos indígenas. Asi,  hay poco tiempo  para celebraciones de la reciente ratificación. Urge defender los derechos.

MEMORIA Y EJERCICIO DE DERECHOS

La ratificación es un acto simple, formal, en que el estado se rinde ante la evidencia: los pueblos y sus derechos existen, y es necesario, en una democracia, cambiar las relaciones. Al mismo tiempo es un hito,  que amplía el marco de lo posible. Un hito,  que nos recuerda que ese simple cambio de estatus, es resultado de generaciones,   una larga saga de  esfuerzos y sacrificios  humanos inenarrables. Un hito, no el punto de llegada. Como han aprendido los pueblos indígenas en todo el continente, los derechos, el Convenio, la Declaración de la ONU, valen si se ejercen.

Los derechos de los pueblos indígenas y su porvenir, están primordialmente enlazados a la memoria colectiva. Por eso, hoy, cuando se avanza un paso,  corresponde un tributo a la  memoria de Melillan Painemal, José Luis Huilcaman, y todos y todas los que hace ya 30 años, en septiembre  1978, en medio de la oscuridad, levantaron  la afirmación y bandera fundante del movimiento mapuche contemporáneo en Chile. Esa misma afirmación  y bandera que se levantó en 1992, y luego en Ralco y en Lumaco, y se repite en marchas y asambleas. La misma que afirmaban Alex y Matías.  La  que  repiten a diario en cada comunidad, en cárceles, poblaciones urbanas y universidades. La que  se enseña con amor y sencillez a hijos e hijas en cada hogar mapuche, likanantay, aymara, quechua, coya, diaguita, yámana, kaweshkar, rapa nui: Somos pueblos, iguales en dignidad y  derechos.

 

Centro de Políticas Públicas y Derechos Indígenas
17 de septiembre 2008

 



DOCUMENTOS RELACIONADOS

 

 

Chile a Dos Votos del Convenio 169 ( Enero 2006)

- La ruta de los derechos. Crítica al Mensaje Presidencial del 21 de Mayo 2006. 

- Pueblo Mapuche. Derechos colectivos y Territorios (junio 2006)

- Chile. Balance del 2006. Políticas Públicas y derechos indígenas (Marzo 2007)

- Ratificación del Convenio 169 de la OIT. Urgencia Legislativa y Urgencia Política (Mayo 2007)

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- La "declaración interpretativa" chilena al Convenio 169. Un desconocimiento del derecho internacional (8 Enero 2008)

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 - Chile. Las obligaciones de Derechos Humanos y la "respuesta global" a los asuntos indígenas. (9 Febrero 2008)

- Ratificación e Implementación del Convenio 169. Sin Declaración Interpretativa   (7 marzo 2008)

- Ratificar el Convenio 169 de la OIT sin "declaración interpretativa". Un imperativo ético y Político (12 marzo 2008)

- Dossier de comunicados y cartas exigiendo ratificación sin "declaración interpretativa"  (12 marzo 2008)

- Chile. Balance 2007. Políticas Públicas y Derechos Indígenas (marzo 2008)

- El Convenio 169 y las oportunidades perdidas del Gobierno de Bachelet (2 septiembre 2008) 

 

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